accessibility | saltar a navigation | saltar a content
27/8/2007
Oscar Amaro Director de RR.HH. de Sodexho
A diferencia de nuestros padres, e incluso nosotros mismos, las nuevas generaciones no parten de la primicia de "la larga carrera".
A su vez el crecimiento y mayor competencia conlleva simplemente que más empresas proporcionen mayor y mejor empleo, sobre todo a los jóvenes, si se considera que son fuentes de altos niveles de nuevos conocimientos y habilidades. Si bien muchas compañías aún se concentran en contratar a jóvenes sin experiencia, para formarlos y desarrollarlos, otras, han optado abiertamente por buscar profesionales que ya han adquirido un know how inicial en sus primeros trabajos, dejando el rol formador inicial a las primeras.
En definitiva, se presenta un comportamiento de las propias empresas, consciente o no, que estimula también el comportamiento de movilidad. Por otra parte, los jóvenes, que poseen una mayor conciencia de sus propias potencialidades, cuentan además en forma rápida y eficiente con mayor información de los mercados y oportunidades, lo que lleva a una exigencia por conocer cómo se pueden satisfacer sus necesidades de desarrollo personal, profesional y material en un lugar determinado.
La efectiva conciencia sobre ello presenta el desafío de adoptar una posición clara, en la que se planifiquen las propias necesidades en forma más exhaustiva, identificando sus focos de interés en términos de personas, así como de la debida atención de sus cualidades, para definir una estrategia específica y consistente. Hoy las empresas tienen el desafío de adaptarse al cambio que, de una u otra forma, proponen los jóvenes con su accionar, lo que se puede manifestar, por ejemplo, con horarios más flexibles o no convencionales, posibilidades para trabajar a distancia (teletrabajo) u otras acorde a esta nueva realidad. Por tanto hay que innovar, tal como lo hacen los jóvenes, y tal como ellos romper los paradigmas que podamos mantener.